10 recomendaciones

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  1. El traductor necesita información sobre el texto que va a traducir. ¿Cuál es el público al que va destinado? ¿Qué objetivo persigue el texto? ¿Va a publicarse? Si es así, ¿cuál es el medio que se utilizará para su divulgación? Muchas veces recibimos tan sólo textos o frases sin ningún tipo de contexto, por lo que tenemos que preguntar al cliente para averiguar que están destinados a la publicación. Para poder traducir estos textos de forma profesional, debemos saber si van a ser divulgados y cuál es el medio elegido: el tratamiento del texto será diferente dependiendo de si va a publicarse en un envase, un folleto, un vídeo hablado o un cartel publicitario. Determinadas lenguas como el inglés o el portugués plantean otra cuestión crucial: conocer el país al que va destinado el texto. (¿Debe traducirse al inglés americano o al británico? ¿Al portugués de Brasil o al de Portugal?)
  2. Proporciónenos información de contexto: ponga a nuestra disposición los gráficos e imágenes que acompañarán al texto, así como el texto en su totalidad si se trata de la traducción de fragmentos. Todos estos elementos contextuales son de gran utilidad para el traductor. Muchos manuales de instrucciones, como los que describen el montaje de un aparato, se acompañan de figuras o imágenes que ilustran el texto y lo hacen comprensible. Es importante para el traductor tener una imagen clara de los procesos descritos en los textos que debe traducir para así poder expresarse de forma clara y evitar formulaciones ambiguas.
  3. Facilítenos todos los medios de los que disponga para optimizar el proceso de traducción: información sobre el producto, textos anteriores, catálogos, material gráfico y terminología corporativa. Indique de forma inequívoca cuáles son los textos que envía como material de apoyo, de manera que no se confundan con los textos destinados a la traducción.
  4. Dentro de sus posibilidades, intente no enviar textos incompletos o no definitivos. Tenga en cuenta que a lo largo del proceso de traducción y corrección se originan automáticamente versiones diferentes del texto. Las modificaciones posteriores del texto inicial deberán integrarse en un proceso de traducción en curso, con lo que se complica enormemente el procedimiento y aumenta el riesgo de errores. Las dificultades serán aún mayores si se trata de proyectos de traducción multilingües.
  5. Entréguenos textos legibles. Los textos escritos a mano, con letra pequeña o procedentes de envíos sucesivos por fax son muy difíciles de leer y dificultan enormemente la traducción. Se pueden “descifrar” muchos elementos ilegibles gracias a la información de contexto, pero cuando se trata de leer nombres propios, cifras o abreviaturas, la tarea es casi imposible. En estos casos, es necesario que el cliente revise minuciosamente el texto y verifique la exactitud de las cifras y demás elementos. Esto puede evitarse simplemente enviando originales legibles.
  6. Si es posible, envíenos los textos en un archivo digital. El formato electrónico nos permite ahorrar tiempo y la gestión de los textos se simplifica enormemente. Además, podemos sobrescribir los archivos, con lo que logramos mantener el formato del texto original y podemos editar los textos con herramientas de traducción asistida por ordenador. Esto nos permite garantizarle la máxima homogeneidad incluso en proyectos de gran envergadura.
  7. Piense en todos los requisitos que debe cumplir la traducción y asegúrese de acompañar su encargo con indicaciones claras y comprensibles. Compruebe si el texto contiene abreviaturas o terminología de uso interno en su empresa, así como otros elementos que requieran una aclaración. Pónganos al corriente de sus deseos en cuanto al formato, el estilo y otras características del texto. Solicite nuestro formulario de encargo creado especialmente para este fin o utilice el formulario de encargo en línea disponible en nuestro sitio web.
  8. Indique la fecha o el plazo de entrega de forma precisa. Indicaciones del tipo “urgente”, “tan pronto como sea posible” o “dentro del plazo habitual” son relativas y pueden interpretarse de diferentes maneras. Por esta razón, le recomendamos que nos indique una fecha exacta. Consideraremos el plazo propuesto y le confirmaremos nuestra disponibilidad con antelación.
  9. Asegúrese de que hemos recibido el encargo, sobre todo si lo ha enviado por fax o por correo electrónico. Indique el número de archivos o páginas que nos ha enviado. Si es posible, llámenos por teléfono para verificar que el material se ha recibido sin problemas. De esta forma, evitaremos la desagradable sorpresa de descubrir que falta material al efectuar la entrega final de la traducción.
  10. Y finalmente, nuestra recomendación más importante: concédanos el tiempo suficiente y considere las tareas de traducción al planificar los procesos de su empresa. Evite los encargos de traducción a última hora o con un plazo de entrega muy ajustado. Traducir implica realizar búsquedas exhaustivas de información, redactar un texto, dejarlo reposar y volver a revisarlo minuciosamente. A esto se añade una serie de labores de corrección. El estrés repercute negativamente en la calidad del servicio y un plazo muy ajustado no concede margen para resolver los imprevistos que puedan surgir. No olvide que el traductor también necesita tiempo para realizar su trabajo.

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