La normativa europea y la traducción técnica: ¿manual de instrucciones, instrucciones de uso o manual de usuario?

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Una de las principales dificultades de la traducción técnica es el lenguaje técnico y la necesidad de tener los conocimientos técnicos necesarios para poder entender y traducir los contenidos. Pero, más allá de esto, hay más cosas que un traductor técnico debe saber para poder enfrentarse correctamente a este tipo de documentos, ya que están regulados por distintas normativas europeas.

La jungla normativa europea

En primer lugar, tenemos la Directiva 2001/95/EC relativa a la seguridad general de los productos, que rige para todos los productos a excepción de alimentos, productos farmacéuticos y dispositivos médicos, los cuales tienen su propia regulación. Esta directiva establece que todo producto que pueda tener riesgos para el usuario debe incluir “las advertencias pertinentes, redactadas de forma clara y fácilmente comprensible, sobre los riesgos que pueda entrañar, en las lenguas oficiales del Estado miembro en el que se comercialice.” Un producto seguro debe incluir el etiquetado, así como instrucciones de montaje y, si procede, mantenimiento, posibles avisos e instrucciones de uso y eliminación, así como cualquier otra indicación o información relativa al producto. Es el fabricante, distribuidor e importador (los agentes económicos) quienes asumen las responsabilidades derivadas de daños o siniestros a causa de unas instrucciones insuficientes u erróneas. Como podemos ver, esta Directiva introduce los términos de etiquetado, instrucciones de montaje, instrucciones de mantenimiento, avisos, instrucciones de uso, instrucciones de eliminación que tienen su traducción oficial en los idiomas europeos.

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Al margen de esta Directiva general, existe un gran número de normas específicas para determinados sectores o productos. Actualmente, cerca del 85% de estas normas específicas están armonizadas en la UE. Esto significa que en todos los países de la UE se aplican las mismas normas, que han sido transpuestas en los respectivos países, y cuyos conceptos tienen una traducción oficial que debe conocer el traductor.

Algunos ejemplos de normas armonizadas son la Directiva 2009/48/CE sobre la seguridad de los juguetes, la Directiva 2014/30/CE en materia de compatibilidad electromagnética, la Directiva 98/37/CE sobre máquinas, y muchas más. Estas normas también incluyen requisitos específicos sobre la documentación de los productos, etiquetaje y rotulación, así como sobre las instrucciones que acompañan el producto.

El marcado CE

traducciones tecnicasPara muchos productos existen normas europeas específicas que exigen el marcado CE para comercializarse en el Espacio Económico Europeo, un distintivo que certifica que el producto cumple con los requisitos de seguridad, sanidad y protección del medio ambiente exigidos por la UE. Sin embargo, para otros productos, como muebles, productos textiles, suelos laminados, libros, cápsulas de café y otros, no existe una norma europea específica que exija el marcado CE.

Según el Real Decreto 1644/2008 que transpone en España la normativa europea, antes de proceder a la comercialización o puesta en servicio de un producto, el fabricante o su representante autorizado deberá:

  • Verificar qué normas son aplicables a su producto.
  • Realizar un análisis de riesgos del producto.
  • Redactar el manual de instrucciones.
  • Llevar a cabo los oportunos procedimientos de evaluación de la conformidad.
  • Redactar la declaración CE de conformidad y asegurarse de que dicha declaración se adjunta a la máquina.
  • Colocar el marcado CE.

El expediente técnico, también llamado documentación técnica en la normativa, debe conservarse durante 10 años y presentarse a solicitud del organismo competente con su correspondiente traducción a la lengua que se requiera o, en algunos organismos, en inglés. Traducir este tipo de expedientes o, lo que es más frecuente, los manuales de instrucciones que se derivan de ellos, requiere conocer la normativa en la que se basan.

Juguetes con "trampa"

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Tomemos el ejemplo de un juguete que se venderá en el Espacio Económico Europeo y debe llevar el marcado CE, ya que existe una norma europea que lo exige: la Directiva 2009/48/CE sobre la seguridad de los juguetes. Tras el correspondiente proceso para obtener el marcado CE, el fabricante ya dispone del producto y sus instrucciones de uso listos para su introducción al mercado, y decide venderlo en España y el Reino Unido, por lo que debe disponer de la traducción al inglés y español. En el caso de nuestro juguete, se trata de una cadena elástica de animalitos sonajeros que puede colocarse en la cuna, en un parque o en un cochecito para bebé. La Directiva para juguetes establece unas advertencias muy específicas para determinados riesgos. En nuestro caso establece la siguiente advertencia:

“Para evitar posibles daños por estrangulamiento, este juguete debe retirarse cuando el niño empiece a intentar levantarse valiéndose de manos y rodillas.”

El traductor de inglés no puede traducir la palabra “advertencia” por “caution” u otro sinónimo de su elección, sino que debe emplear, tal y como prescribe la norma, la palabra “warning”. Lo mismo ocurre con el redactado de la advertencia: lo más aconsejable es utilizar la traducción oficial de la norma europea, que es:

To prevent possible injury by entanglement, remove this toy when the child starts trying to get up on its hands and knees in a crawling position”

No todas las normas son tan específicas, pero prácticamente todas establecen posibles riesgos de los productos y las advertencias que deben hacerse al usuario sobre las medidas de precaución que debe adoptar. La directiva sobre máquinas, una de las directivas que dedica un apartado más extenso a la redacción de las instrucciones de uso, establece riesgos mecánicos, eléctricos, térmicos, ruido, vibración, radiación, materiales y sustancias, ergonómicos, del entorno de la máquina, así como riesgos residuales. Como traductor, conviene conocer el contenido de la directiva para poder traducir correctamente las instrucciones relacionadas con los diferentes tipos de riesgos.

La importancia de la directiva de máquinas

Es fundamental que todo empresario inmerso en el sector de la maquinaria conozca esta directiva y la siga con total precisión. En el preámbulo se subraya la importancia de disponer de máquinas más seguras para reducir significativamente los accidentes y daños a la salud. Esto tiene repercusiones en el diseño, instalación y mantenimiento de las máquinas.

Entre otras medidas, el fabricante de máquinas debe disponer de un expediente técnico actualizado. Si se produce algún accidente, tendrá que suministrarlo a las autoridades competentes. En caso de no presentar el expediente o de tener una documentación deficiente, puede enfrentarse a graves consecuencias.

Requisitos de manuales y otra documentación según la Directiva

Con la Directiva 2006/42/CE, es obligatorio elaborar un expediente técnico que, entre otros elementos, incluirá:

  • descripción general de la máquina,
  • documentación de evaluación de riesgos,
  • normas y especificaciones técnicas,
  • manual de instrucciones,
  • declaración CE de conformidad.

Veamos a continuación algunos ejemplos de requisitos que aparecen en los diferentes apartados de las regulaciones:

El manual de instrucciones tiene que estar redactado en las lenguas oficiales de todos los países del ámbito de aplicación de la normativa en los que se comercialice o se ponga en servicio la máquina. No obstante, las instrucciones de mantenimiento destinadas al personal habilitado por el fabricante pueden estar en una sola lengua, siempre que el personal especializado pueda entenderla.

Cada manual contendrá, entre otra información: una descripción de la máquina y su uso previsto, advertencias, instrucciones de montaje, instalación y mantenimiento e instrucciones a seguir en caso de accidente o avería.

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La declaración CE de conformidad debe redactarse en las mismas lenguas que el manual, e incluirá un párrafo que indique expresamente que la máquina cumple todas las previsiones de la directiva.

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Características que debe cumplir la traducción técnica de un manual:

  • Hay que especificar si es un manual original o una traducción del manual original. En caso de tratarse de una traducción, debe ser fiel al original, cumplir los mismos requisitos e ir acompañada de un manual original.
  • En principio hay que traducir el manual completo. La única excepción son las instrucciones de mantenimiento destinadas a personal especializado habilitado por el fabricante o su representante autorizado.

Responsabilidad de la traducción: en caso de que el fabricante no suministre el manual original en el idioma del país donde se va a comerciar la máquina, el distribuidor es el responsable de que se incluya una traducción.

Consecuencias de la ausencia de traducción o de traducción incompleta: en España, conforme a la Ley 21/1992, no incluir un manual ajustado a la normativa se considera una infracción que puede comportar sanciones económicas para el fabricante y el distribuidor. Las infracciones se consideran leves, graves o muy graves en función del grado de daño que produzcan.

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Retos de la traducción técnica: símbolos y advertencias de seguridad

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Como medida de precaución y seguridad, es muy importante que las máquinas dispongan de rótulos o de placas con las instrucciones relativas a la utilización y mantenimiento, así como señales de advertencia si fuera necesario. Sin embargo, la directiva deja mucho margen acerca de cómo presentar esta información: en general, sobre los rótulos y las placas solo especifica que “se deben elegir, diseñar y realizar de forma que se vean claramente y sean duraderos”. En el caso de las señales de advertencia, dice que “se deben proporcionar, preferentemente, en forma de pictogramas o símbolos fácilmente comprensibles. Cualquier información o señal de advertencia verbal o escrita se expresará en la lengua o lenguas oficiales de la Comunidad que pueda serdeterminada, de acuerdo con el Tratado, por el Estado miembro en el que se comercialice y/o ponga en servicio la máquina (…)”.

Ante la falta de especificación, podríamos encontrar una gran diversidad de símbolos para representar la misma idea, de modo que podrían dejar de ser fácilmente comprensibles para los usuarios finales. Con la intención de unificar las señales gráficas, se aprobó la norma EN ISO 7010, que fija algunas de las señales más habituales, como “alarma de emergencia”, “encendido automático” o “uso de casco obligatorio”, entre otras. De todos modos, hay muchas más situaciones para las que todavía no se ha estandarizado un símbolo específico, por lo que siguen circulando distintos pictogramas para representar lo mismo.

¿Y qué ocurre con las señales antiguas o las que proceden de países que se rigen por otras normativas? El traductor técnico tiene que estar familiarizado con los símbolos que aparecen en placas y manuales de maquinaria para interpretar y “traducir” la información gráfica. Es decir, buscar el equivalente ISO o, en su ausencia, la representación más común de este significado en los países donde se va a comercializar la máquina.

Es vital que la traducción de símbolos y advertencias sea correcta, ya que entra en juego la seguridad. No se puede dejar la traducción técnica de un manual de mantenimiento de una central nuclear en manos de un traductor inexperto.

Para finalizar, respondemos a la pregunta del principio: ninguna norma establece cómo deben denominarse las instrucciones que acompañan al producto. Algunas hablan de “manual de instrucciones” y otras de “instrucciones” o “instrucciones de uso”,  lo mismo ocurre en otros idiomas donde coexisten diferentes denominaciones, como en el alemán “Betriebsanleitung” (Directiva de Máquinas), “Gebrauchsanweisung” (Directiva de Seguridad de Productos) o sus variantes “Bedienungsanleitung” o “Gebrauchsanleitung”, ”Benutzerhandbuch” o en inglés “instructions for use”, “user guide”, “user’s guide”, “owner’s manual”, etc. Nuestra recomendación es utilizar el término que se incluya en la norma aplicable a nuestro producto aunque, en realidad, lo esencial es que el título señalice que se trata de unas instrucciones y su contenido se ajuste a los requisitos exigidos.

Si aun así existen dudas, pueden consultarse las definiciones de la EN IEC 82079 (aún vigente, pero en revisión, ya que será reemplazada próximamente por la IEC/IEEE DIS 82079-1), una norma ISO específica sobre la preparación de instrucciones de uso a la que aluden, por cierto, muchas directivas. En esta norma, se define la utilización de la palabra “instrucciones de uso” o  “manual XX”, donde XX es el tipo de manual del que se trata. Más adelante, seguirá un blogpost sobre esta norma y sus implicaciones para el traductor.

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